domingo, 1 de marzo de 2009

18 febrero, Ancud.

Es increíble la cantidad de tiempo que ha pasado ya, quizás una semana y media no es mucho tiempo pero para mi a pasado demasiado rápido, demasiado de todo…
Pero aquí estoy otra vez, solo, escribiendo, escuchando por millonésima vez en esta semana la corta pero tan agradable discografía de Norah Jones, se supone que debería hacer algo más productivo, es lo que uno siempre quiere en las vacaciones, aprovechar el tiempo para esos hobbies que durante el año quedan postergados por el trabajo o los estudios, pero, a ver…
Les contare una historia, esto es todo 100% verídico, lo reafirmo ya que a veces ni yo mismo me creo que estoy aquí.
Hace 4 meses atrás, me encontraba en una situación parecida, solo, escribiendo, pero en un civer del centro de santiago, no tenia ganas de hacer mucho a si que ingrese a un chat para divertirme un rato con otros ociosos como yo, al rato estaba hablando con una chica muy especial (como todas en esos chat) pero ella era distinta, tenia la sensación de que no me mentía, de que no estaba inventando algún personaje solo para divertirse, (eso es muy común y uno juega a que les cree). La note muy sincera y la charla era tan amena que continuamos a través de nuestros correos personales y no me pregunten por que, pero intercambiamos números de teléfono. Días después me encontraba otra vez, solo, pero trabajando, muy tarde en mi casa, y veo que suena mi celular, era ella, la chica del chat, solo sonreí, luego otro día, le envié un mensaje de texto, y respondió, y así empezamos a tener una comunicación muy fluida, a través del chat y sobre todo de mensajes, un día quise conocer su voz y la llamé, ella soltó una risa que me embriagó, quizá lo tenia planeado, aunque no lo creo, poco a poco empezamos a llamarnos más seguido, cuando digo seguido es cada 4 o 5 horas porque desde la primera llamada nunca paso más de un día antes de hablar de nuevo. Era tan grata la charla con esta mujer, y tan sincera, sin una intención negativa de ninguno de los dos, ya que en ese momento ambos teníamos nuestras parejas o alguien que cumplía la función, pero esto era distinto, se podía saborear la sinceridad, ahora un detalle importante yo vivo en Santiago, ella, en Ancud, por eso ninguno de los dos se hizo mayores expectativas, como podría ser una relación a tanta distancia nos preguntábamos secretamente los dos, por ahí por mediados de diciembre ambos estábamos solos (en cuanto a pareja se refiere) y nuestra civer-amistad era cada vez mas exquisita, ella en esa época tubo muchos problemas con su trabajo y otras cosas, yo me convertí en su apoyo, al tiempo mucha gente que trabajó con ella me lo agradeció. Fue en esa época en que me empecé a dar cuenta que ella llenaba un espacio en mi vida, me hacia sentir querido, eso mucha gente no lo logra con facilidad y ella estando tan distante era la que me hacia sonreír cada día. Poco me costo darme cuanta cuan reciproco era lo que sentía, el punto era que yo no podía creer que algo así me sucediera, era todo muy hermoso, era como creer en cuentos de hadas otra vez, pero ¿como podía pasar algo así?, era mi cuestionamiento constante, si hubiera estado más cerca se habrían disipado muchas dudad con anterioridad, pero nada es perfecto. Sentía que estaba encontrando a la mujer de mis sueños, pero tenia que ir por ella, y no era a 64km ni a 200km en realidad no se cuantos km son, pero es cosa de mirar el mapa de nuestro país para cuestionarse la decisión que estaba a punto de tomar.
Hacia tiempo que necesitaba tomar unas buenas vacaciones, el 2008 fue un año difícil por decir lo menos, y yo estaba cansado, física y emocionalmente. Hacia tiempo ya que esta mujer me había invitado a pasar vacaciones en su casa, pero nunca me lo tome demasiado en serio, era como una talla en serio, pero en enero de este año, fue una decisión, tome mis cosas y sin mucho aviso, me viene a Ancud. Llegue en una fría mañana del 7 de febrero al Terminal de Pto. Montt. Casi no dormí en el viaje, cuando bajé lo hice de los últimos y ahí estaba ella, apenas conocía su cara, pero la identifique de lejos, tiene un cabello fascinante que puedes verlo a distancia, no era tan baja como imaginé y sus ojos llenos de ilusión me miraron desde lejos y nos abrazamos en medio de bolsos, buses y pasajeros, fue una abrazo nervioso, ansioso, pero con alivio, no se quien estaba más impresionado, si bien hacia días que el viaje estaba listo, no podíamos terminar de creer hasta tocar, hasta sentir, hasta respirar la misma ilusión.
Nuestros corazones se conocían y se querían hace ya un tiempo, pero nuestros cuerpos no, aunque no hubo mucha necesidad de presentarlos, fluyo todo como en un río de sueños que desemboca en un mar de amor (que cursi).
Si mezclamos esta historia con lo hermoso de este lugar y lo relajado que he estado estos días, creo que no tengo muchas ganas de volver o de hacer algo más. Solo puedo decir algo más, nunca dejes de soñar.



Santo.